La asociación Arba lleva a cabo desde hace dos años una campaña de plantación de árboles y arbustos para recuperar el bosque autóctono

El patrimonio de los montes de Cartagena está bajo un cuidado continuo desde hace dos años. La Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (Arba) trabaja desde entonces con la única misión de recuperar los ecosistemas, tanto de la ciudad como de la costa, a través de la plantación de diferentes especies, como el ciprés, la sabina, el enebro y el cornical. «Lo que más nos preocupa ahora mismo es el deterioro que ha sufrido La Manga con el desarrollo urbanístico; se ha perdido mucho patrimonio y el cambio climático, además, es un problema siempre presente», dice el coordinador de este colectivo, José Luis Sánchez.

Arba es una asociación constituida a nivel nacional, que actualmente tiene más de una treintena de delegaciones por toda la geografía española. La de Cartagena, la forman seis personas, aunque durante la época de repoblación, en otoño e invierno, hacen una convocatoria por las redes sociales y reúnen a unos 40 voluntarios, que después de recibir las directrices básicas se dividen en grupos de trabajo.

Pero Arba no está sola en esta actividad. La Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) cede parte de su vivero en el Barrio de la Concepción y la fábrica de lubricantes Ilboc, instalada en el Valle de Escombreras, ayuda a financiar el material necesario: azadas, guantes y tubos de riego, principalmente.

«El cambio climático nos llevará al borde del desierto», advierten desde este colectivo

Las tareas se centran ahora en la recogida de semillas, que posteriormente servirán para reforestar en temporada. Entre las especies más comunes está el olivo silvestre, en expansión por las sierras de Cartagena. «Es resistente a la sequía, sirve de alimento a aves y mamíferos y, como produce aceite de oliva, es útil para su comercialización», explica Sánchez. En la temporada anterior, Arba también recogió semillas de lentisco, un arbusto muy abundante en la zona de El Gorguel, y de espino negro, durante la época veraniega.

Ahora, en plena primavera, es el momento de organizar las campañas de riegos de socorro. «Hacemos dos antes del verano y una tercera si fuera necesaria. Realizamos un seguimiento a las plantas hasta que superan el primer verano. Aquí el calor es un problema y las especies están sometidas a una insolación muy fuerte. Aunque la mayoría están adaptadas al entorno, al principio hay que mimarlas», sostiene el coordinador de Arba.

Una de las especies en peligro de extinción es la esparraguera del Mar Menor, que crece sobre suelos salinos y arenales en el entorno de la laguna. «Según nuestro último censo, quedan menos de 500 ejemplares. Realmente están en un estado crítico porque se encuentran sobre suelos urbanizables», añade. No obstante, Anse tiene un espacio protegido en el salador de Lo Poyo para ésta y otras especies en vías de desaparición.

«La vegetación de los montes de Cartagena está en proceso de recuperación. Hace muchísimos años, el monte de Galeras, por ejemplo, estaba pelado y sufría un deterioro brutal. Durante la década de los años 50 y 60, la Armada reforestó la zona con pino carrasco, y eso, al menos, evitó la erosión del suelo. Actualmente, la principal amenaza es el urbanismo y, a medio o largo plazo, el cambio climático. Tan pronto como suba mínimamente la temperatura, nos llevará al borde del desierto», advierte Sánchez.

Entre noviembre y diciembre también se trabajó en el proyecto de reforestación de Fajardo. Durante tres días se promovió la recuperación de los bosques de ciprés de Cartagena con acebuche, encina, aladierno y semillas de palmito, todas cedidas por Anse. «Es un tipo de bosque mediterráneo excepcional, propio del norte de África, por la gran variedad de especies botánicas. Estos bosques, solo existen en las sierras de Cartagena, desde el monte Roldán hasta Cabo de Palos», indican desde Arba.

En total, la asociación ha plantado este invierno más de 2.000 especies de árboles y arbustos, pero uno de los propósitos para la próxima temporada será proteger al terebinto, según avanza el coordinador de Arba. «La mayoría están en Peñas Blancas, son árboles muy comunes en las zonas húmedas. Quedan pocos ejemplares y queremos controlar un grupo para garantizar su futuro».

FUENTE: Ruben Serrano http://www.laverdad.es/murcia/cartagena/

La imagen es de Hope Ecuador

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