El territorio de esta diputación se encuentra a unos once kilómetros de la ciudad de Cartagena y a tres de La Unión, quedando sus límites actuales establecidos por la diputación del Lentiscar al Norte, el término municipal de La Unión al Sur, la diputación de San Félix al Oeste y la de El Beal y el Mar Menor por el Este.
La diputación del Algar era un lugar cruce de veredas reales y caminos por los que caminaba el ganado trashumante que se dirigía hacia la sierra y donde se detenía para saciar su sed en las dulces aguas de un importante pozo público que allí existía, Pozo-Algar, alzándose así a su alrededor una población estable de ganaderos, agricultores, comerciantes y más adelante una ermita.
Aún sigue siendo un cruce de importantes rutas y que la advocación de esa ermita sea la Virgen de los Llanos está muy ligada al territorio manchego, ya que de estos lugares procedían mayormente los que conducían los ganados así como los que repoblaron estas tierras. Este cruce de caminos debió también estar muy relacionado con los peregrinos, que procedentes de la zona del Lentiscar se dirigían al monasterio de San Ginés de la Jara, y los pescadores que desde Cartagena iban a Cabo de Palos.
La denominación del lugar, Algar, es de origen árabe y su significado, cueva o hondonada. Y pudo ser fundado el lugar por ellos al utilizar las aguas que allí se alumbraban para regar sus fértiles tierras. Recientes estudios referidos al Campo de Cartagena en la época musulmana, ponen de manifiesto que en esta zona se localizaba una de las alquerías muy ligada al regadío con un corto número de habitantes, no más de 50, que se iría incrementando tras la incorporación de Cartagena a la corona de Castilla en el año 1503, de manera que como consecuencia de la repoblación, a finales del siglo XVI debió constituir el Algar un auténtico núcleo de población, ocasionado por la llegada de segadores manchegos.
Los libros de cabildos citan Pozo-Algar con frecuencia, como uno de los partidos más importantes, y entre las referencias figura una del año 1565, relacionada con las plagas de langosta, en que el Concejo obligaba a las gentes del campo de este lugar y Garbanzal cuando aparezcan las manchas a que labren los bancales dándoles cuatro rejas, bajo multa de mil maravedíes al que no lo haga.
Muy difícil resulta cuantificar el volumen poblacional del Algar en el siglo XVIII, al estar incluido en la diputación de Alumbres. En cuanto a la ermita, hoy iglesia parroquial, debió construirse en los años centrales del siglo XVIII. Sobre su advocación parece ser que la Virgen de los Llanos era la preferencia de su promotor, pero no obstante en su momento se sometió al azar eligiendo entre tres, la ya citada, la Virgen del Pilar y la del Carmen. Tres extracciones seguidas de papeleta dieron como ganadora a la Virgen de los Llanos y así se le comunicó al párroco de Alumbres, bajo cuya jurisdicción estaba por entonces.
Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, efectuado en 1755, existía en Cartagena una Cofradía de Nuestra Señora de los Llanos, que tenía bienes propios en la diputación de San Ginés. En el año 1817 se llevó a cabo una ampliación, construyendo dos capillas en el ala derecha y en 1860 se convirtió en parroquia, registrándose el primer bautizo en el año 1862. En el año 1905 se construyó la torre de la iglesia y en el mes de octubre de 1943 se llevó a cabo una importante restauración y unas personas piadosas adquirieron una imagen del Cristo de Medinaceli. Actualmente se constituye en la parroquia nº 136, arciprestazgo nº 16 (Mar Menor-Sierra de Cartagena), IV zona pastoral de Cartagena.
En los primeros años del siglo XIX harán su aparición los movimientos segregacionistas, como consecuencia de la puesta en vigor de la Constitución de 1812, pero en el caso del Algar que hasta entonces formaba parte de la diputación de Alumbres, estas aspiraciones no se pondrán de manifiesto hasta el Trienio Liberal.
En el año 1821 y tras la reposición de los ayuntamientos de Alumbres, La Palma y Pozo Estrecho, se sumó el Algar para formarlo con las diputaciones de San Ginés y El Rincón de San Ginés. La votación se efectuó el 24 de abril y al día siguiente, en la casa llamada de José López, actualmente Casa de la Verja, donde interinamente radicaría la Casa Consistorial, tendría lugar el acto de jura y toma de posesión de los elegidos, celebrándose la primera sesión el 1 de mayo. Su efímera vida la provocará el regreso del monarca en el año 1823, pasando a formar parte de la diputación de San Ginés.
Los años siguientes serán de continuas disidencias con el entorno, primero con El Garbanzal que prefirió integrarse con el municipio de Alumbres, más tarde con las de San Ginés y el Rincón de San Ginés que en 1836 obstaculizaron el expediente promovido. Continuaron estas disidencias en 1859 con ocasión de deslindes para formar el que se llamará municipio de La Unión y finalmente en 1919 cuando junto con las diputaciones del Llano del Beal y El Estrecho soliciten incorporarse al citado municipio, lo que no pasó de una petición.
En el año 1845 la estadística de población nos refiere la existencia de 170 vecinos, 648 almas, 336 hombres y 312 mujeres. Y aunque muy corta en su aportación la referencia que a esta diputación hace un documento de nuestro archivo municipal fechado en 7 de septiembre de 1847, con motivo de aclarar la clase y calidad de los terrenos que ocupa cada una de las diputaciones o partidos, dice así refiriéndose al Algar: Hay caserío con tierras blancas de 2ª y 3ª calidad con algunas de riego de noria sacada el agua con caballerías, viñas, arbolado de todas clases y olivar; mucha parte de montes eriazos y terrenos incultos.
En el año 1850 el diccionario de Madoz dice que entre los varios caseríos que tiene Algar reúnen 175 vecinos y 679 almas, que se dedican al cultivo de frutales y viñedos.
Uno de los edificios singulares que se construyeron en la época de auge de la minería, hacia el año 1895, es la Casa Rubio levantada en el centro urbano, cuyas dos plantas y buhardilla producen un fuerte impacto, aunque oculta en gran parte por las construcciones colindantes, sobre todo después de su rehabilitación. Y en el camino de Los Urrutias se encuentra una casa de recreo denominada Villa María.
De la fuerza de las inquietudes culturales de este pueblo nos da idea la existencia de un pequeño teatro desde el año 1878 y así mismo el proyectado en 1901 por el arquitecto Pedro Cerdán, cuya inauguración tuvo lugar el 4 de enero de 1907. Así lo describe la prensa local del día siguiente, que había acudido invitada por el presidente de la Sociedad propietaria del teatro Apolo: Sencillez en su construcción en el exterior, poco después de atravesar un lujoso vestíbulo encontramos una sala amplia, cómoda y bien decorada. El escenario tiene cinco términos y mide ocho metros de ancho por seis de alto. Hay dieciocho cuartos para artistas distribuidos en parte alta y baja que se comunican por una escalera de caracol, que da acceso a salones para ensayo, contaduría, guardarropa, almacén y tertulia. Alumbrado eléctrico suministrado por la Compañía Ahlemeyer. Localidades: dieciocho plateas, cuatro palcos proscenio y 276 butacas, 200 anfiteatros y 600 generales. Decorados del pintor Francisco Moreno. Coste total: 35.000 duros...
Pérez Rojas describió, con expresiones más técnicas, la singularidad de este edificio: El teatro consta de un vestíbulo correspondiente al primer bloque que integra la edificación; un patio de butacas circular adaptable a las representaciones circenses; un escenario y las diversas dependencias propias del tema. En el proyecto del escenario hay unos pequeños adornos modernistas de líneas paralelas y círculos. Las diversas salas y dependencias del teatro traducen al exterior sus respectivas techumbres y volumetría, que lo adaptan bien a la arquitectura popular del medio. El interior fue decorado por el escenógrafo Francisco Moreno.
A partir de 1910 vivirán los vecinos del Algar, como los de toda la cuenca, la fuerte crisis minera que ocasionará una fuerte emigración.
En el Nomenclátor publicado por la Dirección General de Estadística, con referencia al 31 de diciembre de 1920, figura en el término municipal de Cartagena la entidad de población Algar, con 4.486 habitantes de derecho, 4.226 de hecho y 1.202 edificios y albergues, distribuidos en el propio lugar del Algar, en el caserío de Los Urrutias y en grupos diseminados.
La Guía Oficial de Cartagena publicada en el año 1923 por Casal Martínez cita a Algar entre las 23 diputaciones en que se divide el término municipal, con los barrios y parajes siguientes Los Boteros, Los Beatos, Las Casicas, Las Lomas, Pozo Hondo, Los Rangos, La Tortea, Los Urrutias, Los Veras y Los Cuencas.
El censo del año 1930 arroja las cifras de 2.481 habitantes de derecho y 2.799 de hecho, establecidos en los caseríos y parajes siguientes: Algar, Cobacho, El Francés, La Rambla, El Carrilete, Los Urrutias, Los Luengos, Los Revigos, Los Cuencas, Molineta de Leonardo, La Torreta, Los Veras, El Granero, Los Garcías; Lo Rizo, Lo Ruices, El Nido, La Parra, La Capellanía y El Inglés.
Cuando en el año 1933 publica Casal su obra El Nuevo Libro de la Ciudad de Cartagena, con carácter guía oficial, citando entre los círculos y sociedades el Ateneo Obrero Instructivo Republicano, el Círculo Radical-Socialista, el Sindicato Católico Agrario, la Sociedad de Obreros Mineros y Similares La Prosperidad y la Casa del Pueblo. El servicio religioso se celebraba tanto en la iglesia parroquial como en la capilla de Los Urrutias que estaba bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. Y los enterramientos se efectuaban en los cementerios situados en los parajes de San José y Los Ruices.
Dice el profesor García Martínez en su obra sobre Los Molinos de Viento de Cartagena, publicada en el año 1969, que ... en la comarca de El Algar, muy próxima al Mar Menor, de continuos vientos, es donde más molinos hay..., y cuando los relaciona enumera 16 de sacar agua funcionando y 6 que tan sólo conservan la torre. Hoy día podemos apreciar en buen estado el molino de los Luengos El Gigante, de 10 velas y maquinaria de hierro, de sacar agua; el molino de la finca El Pino, igual que el anterior; el molino de Cobacho y el molino Lo Rato, de sacar agua y 10 velas.
En Los Ruices y en el Cabezo de La Atalaya hay excavaciones arqueológicas, en el primero de los citados sobre el pavimento de una villa romana y en el segundo sobre restos de muros y cerámica, manifestaciones ambos de la actividad minera que existió en época romana. Ambos sometidos a una fuerte depredación de los visitantes y sin que los organismos responsables decidan hacer una excavación a fondo. Igualmente existen restos de otras épocas en Huerto Matas y en el paraje de la Fuente del Sapo.
En el Padrón Municipal de habitantes correspondiente al año 1996, relativo a esta diputación, lo forman el propio poblado del Algar, que incluye el núcleo, diseminado y Las Lomas 4.639 (2.318 y 2.321); Los Ruices, 12 (7 y 5); Los Urrutias, núcleo, diseminado y urbanización Estrella de Mar. 172 (86 y 86). En ellos habitan un total de 4.823 personas, 2.409 hombres y 2.414 mujeres.
La historia de los últimos cincuenta años del siglo XX está por escribir. Y hemos entrado en el siglo XXI con una diputación en plena pujanza, movida por la iniciativa de sus habitantes, en la que radican decenas de empresas medianas y pequeñas que abarcan el panorama completo de las actividades agrícolas, comerciales e industriales. Sin olvidar el gran número de sus habitantes empleados en el sector servicios.
Todos ellos han seguido el efecto centrífugo de la población que busca la tranquilidad en los ambientes rurales, a los que es necesario acercar los medios que la modernidad ofrece al hombre, principalmente para que se sienta unido a todo término municipal. Comunicaciones, sanidad, educación y administración pública son los más importantes.
Fiestas patronales y romerías