En su vivienda

Asegúrese de que las puertas y ventanas de acceso a la vivienda quedan perfectamente cerradas. Acuérdese de las ventanas que dan a patios: son los accesos que pasan más ocultos a la vista de los ciudadanos y, por lo tanto, son zonas especialmente desprotegidas y con un riesgo mínimo para los delincuentes.

Si ha perdido sus llaves, cambie las cerraduras; también si ocupa una vivienda en la que anteriormente vivía un inquilino. Siempre que salga, aunque sea por un instante, cierre siempre la puerta con llave.

Los objetos de valor (joyas, cámaras, videos, relojes,...) no los esconda en sitios insospechados: los que van tras ellos son los que mejor los conocen. Un inventario que incluya los números de serie de fabricación de ciertos aparatos, marca y modelo, unas fotos que permita su identificación y, si es posible, dejarlos en una caja de seguridad con una marca que los identifique, serán la mejor medida que puede tomar para evitar su robo y, si fuera el caso, recuperarlos con más facilidad evitando su comercialización gracias a esta señales personificadas

Su firma en documentos vale mucho: procure que no estén cerca de sus talonarios de cheques para evitar falsificaciones.

No abandone sus animales de compañía: necesitan ser atendidos adecuadamente.

Cuide que la abundancia de correo en su buzón no delate su ausencia: pídale a algún vecino de su confianza que se lo retire con frecuencia.

No cuente ante desconocidos sus planes de veraneo: podría dejarles demasiadas pistas si sus intenciones no son buenas.

Todo lo que en su vivienda transmita apariencia de estar habitada, será un seguro de prudencia muy eficaz: no baje del todo las persianas, instalado un reloj programable que ilumine la vivienda por zonas, encendiendo y apagando luces de la casa en horarios distintos...
 

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