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Arroyo intentó evitar durante días la celebración de la sesión y, cuando no pudo impedirla, su Gobierno recurrió a interrupciones, cortes de micrófono y presiones a la Mesa de Edad para dificultar el debate


Miércoles 3 Junio 2026  |  Visto: 20 veces


Foto de MC.

El Pleno de la moción de censura celebrado este martes dejó una conclusión difícil de discutir: el Gobierno de Noelia Arroyo hizo todo lo que estuvo en su mano para evitar primero que la sesión se celebrara y, cuando comprobó que no podía impedirlo, trató de reventar su desarrollo.

 

Así lo ha expresado el concejal de MC Cartagena, Juan José López Escolar, quien ha recordado que durante días, el Partido Popular trasladó a distintos medios de comunicación que la moción no iba a votarse. “Lo hizo cuando ni siquiera existía un informe de Secretaría que respaldara semejante afirmación”, ha explicado, añadiendo que “el relato estaba construido antes de que existieran los argumentos jurídicos para sostenerlo”.

 

Sin embargo, cuando llegó el momento de la verdad, la realidad fue mucho más sencilla. La normativa obligaba a celebrar el Pleno y a votar la moción de censura. La Mesa de Edad estaba válidamente constituida y presidida por el concejal de mayor edad de la Corporación, cuyo criterio era determinante para garantizar el normal funcionamiento de la sesión. “Fue entonces cuando comenzó uno de los espectáculos más lamentables que se recuerdan en el Ayuntamiento de Cartagena”, ha criticado el edil de MC.

 

“Lejos de defender su gestión ante los cartageneros, el Gobierno municipal dedicó buena parte de sus esfuerzos a obstaculizar el desarrollo normal del Pleno: Interrupciones constantes, discusiones permanentes con la Mesa de Edad, intentos de cuestionar su autoridad y una utilización impropia de los medios municipales marcaron una jornada que debería avergonzar a cualquier demócrata”, ha relatado López Escolar.

 

El portavoz popular, Ignacio Jáudenes Murcia, asumió un papel protagonista en esa estrategia. “Su actitud durante la sesión estuvo muy lejos de la que cabe esperar de un representante público”, ha lamentado el concejal. “En lugar de contribuir al normal desarrollo del debate, optó por mantener una actitud chulesca, faltona e irrespetuosa tanto hacia la Mesa de Edad como hacia los grupos de la oposición”, ha añadido.

 

Especialmente grave resultó la utilización de los micrófonos municipales para intentar controlar quién podía hablar y quién no. Los cortes se sucedieron de manera reiterada cada vez que intervenían miembros de la oposición, llegando a repetirse hasta en quince ocasiones. Solo la firme advertencia del portavoz de MC y candidato a la Alcaldía, Jesús Giménez Gallo, sobre la gravedad de lo que estaba ocurriendo consiguió poner fin a una práctica que estaba dificultando seriamente el normal funcionamiento del Pleno.

 

Tampoco pasó desapercibida la forma en que se trató al presidente de la Mesa de Edad. “La discrepancia política es perfectamente legítima, pero la falta de educación, de respeto y de las más elementales normas de cortesía institucional, no”, ha denunciado López Escolar. “Los cartageneros asistieron a escenas impropias de una institución seria, con continuos cuestionamientos y faltas de consideración hacia quien presidía legalmente la sesión y cuenta con casi cincuenta años más de experiencia vital que algunos de quienes pretendían darle lecciones a gritos”, ha recalcado.

 

Lo más revelador fue lo que no ocurrió

 

El concejal cartagenerista ha puesto el foco en que ni la alcaldesa ni su portavoz dedicaron prácticamente tiempo a defender su gestión. “No explicaron la situación del municipio, no respondieron a las críticas de la oposición, no justificaron sus incumplimientos y no ofrecieron un proyecto de futuro para Cartagena”, ha incidido, dejando claro que “toda la energía del Gobierno estuvo destinada a una sola tarea: impedir primero el Pleno y reventarlo después”.

 

“Y esa es probablemente la conclusión más preocupante de todo lo sucedido: Cuando un gobierno confía en su gestión, la defiende; cuando cree en sus resultados, los explica; y cuando respeta las instituciones, acepta las reglas del juego democrático”, ha afirmado, lamentando que “el Gobierno de Noelia Arroyo hizo exactamente lo contrario”.

 

“Ni siquiera teniendo a su disposición todos los resortes del poder municipal consiguió evitar que la moción se debatiera y votara. Pero sí dejó una imagen que acompañará durante mucho tiempo a este mandato: la de un Gobierno nervioso, sin argumentos, falto de decoro institucional y dispuesto a llevar las formas democráticas hasta el límite para aferrarse al poder”, ha evidenciado López Escolar.

 

Cartagena contempló este martes una de las páginas más bochornosas de su historia política reciente. Y lo más preocupante es que quienes la escribieron fueron precisamente quienes deberían haber garantizado el respeto a las instituciones municipales.

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