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Los socialistas señalan que la nefasta deriva económica municipal se refleja cada día en el empeoramiento de los servicios públicos
Lunes 13 Julio 2026 | Visto: 33 veces

El Grupo Municipal Socialista denuncia que con el cese de Pedro Contreras como miembro del Consejo de Administración de Lhicarsa el Partido Popular quiere impedir que la oposición continúe ejerciendo su labor de control sobre la gestión de una de las empresas más importantes del Ayuntamiento de Cartagena.
"El Partido Popular no soporta la fiscalización. En lugar de responder a las preguntas y rendir cuentas, elimina a quien las hace. No es un cese personal; es un ataque a la función de control que corresponde legítimamente a la oposición. Esta es una muestra más de su política de represalia", señala Pedro Contreras.
El PSOE recuerda que la situación de Lhicarsa se ha deteriorado durante esta legislatura como consecuencia de la gestión del Gobierno de Noelia Arroyo, que, lejos de reforzar la transparencia, opta por cerrar espacios de control y apartar a quienes supervisan su actuación.
Además, la nefasta situación económica en la que se encuentra el Ayuntamiento de Cartagena por la negligente gestión del PP se ve reflejada en el empeoramiento de los servicios municipales.
El Grupo Municipal Socialista quiere reconocer el trabajo de todos los profesionales de Lhicarsa, de sus representantes y de los funcionarios vinculados a la empresa, cuyo esfuerzo diario permite mantener un servicio esencial para la ciudad. "Son los trabajadores quienes sostienen Lhicarsa, pese a una gestión política que deja mucho que desear. La delicada situación económica del Ayuntamiento también está pasando factura a esta empresa mixta, como a otros muchos servicios municipales", añade Contreras.
"Un gobierno seguro de su gestión no elimina a la oposición de los órganos de control. Quien intenta silenciar la fiscalización demuestra que teme la transparencia", afirma Contreras.
Los socialistas consideran que esta decisión supone un nuevo paso en la estrategia del Partido Popular para debilitar el papel de la oposición y reducir los mecanismos de control democrático, una forma de gobernar incompatible con los principios de transparencia, buen gobierno y rendición de cuentas.
"Cartagena necesita un Gobierno que acepte el control democrático, no uno que utilice su mayoría para apartar a la oposición cada vez que ésta fiscaliza su gestión. La transparencia no se defiende con discursos, sino permitiendo que la oposición haga su trabajo", concluye el concejal socialista.